#01 ¿Nos pertenece la identidad que nos hemos construido?
Sobre verdades incómodas, la necesidad de replantear tus preferencias y un montón de recomendaciones
¿Cuánto de lo que crees es realmente tuyo?
No es una pregunta retórica. Es una pregunta que, si te tomas en serio, puede resultar realmente incómoda.
Nos referimos a esas ideas tan evidentes, tan cotidianas, que te parecen que caen por su propio peso y que nunca se te ha ocurrido cuestionar. A cada una de esas certezas que das por sentadas y van marcando, muesca a muesca, el engranaje de tu identidad. A todo lo que consideras simplemente ser tú.
Pues es posible que la respuesta no te guste.
Al nacer entramos a formar parte de un mundo que, al menos en apariencia, ya tiene respuestas y opiniones para todo. Cuando somos niños y preguntamos a los adultos, pocas cosas parecen discutibles. Y sus respuestas nos van dejando un poso interior sobre el que construimos lo que consideramos normal o extraño, lo que está bien o lo que está mal. Antes incluso de que puedas razonar por ti mismo, ya has absorbido un marco mental completo y ajeno.
Ya te han instalado un sistema operativo ideológico.
El filósofo Louis Althusser llamó interpelación a la forma en que la ideología te convierte casi en una marioneta. De manera sutil, silenciosa, desde el colegio, con la familia, a través de los medios de comunicación, incluso con tu grupo de amigos o con algo tan aparentemente trivial como los chistes que hacen gracia en tu entorno y los que no. Es la suma de mil pequeñas influencias que te van dando forma antes incluso de que tengas el vocabulario adecuado para describirlas.
Y lo más curioso (y perturbador) es que el resultado se siente completamente tuyo. Tú lo experimentas como tu propia identidad.
Y aquí ya nos adentramos en la parte que da vértigo: los valores que defiendes con más energía, los que casi te duelen cuando alguien los cuestiona, son exactamente los que más merecen que los examines. Porque la intensidad con la que los defiendes —esas emociones que afloran en ese momento— puede ser una señal de que tus creencias llevan mucho tiempo sin pasar por el filtro del pensamiento propio. Que no pasan la prueba de la racionalidad y los argumentos debidamente justificados. De que no han sido sometidos a una revisión real.
En Universo 42 queremos recuperar un concepto que los griegos tenían precisamente para eso: la parresía. Hablar con franqueza, incluso cuando incomoda. Decir la verdad al coste que sea. Foucault lo recuperó para hablar de algo fundamental en la sociedad de hoy en día: la honestidad con uno mismo. Ya no es sólo decir la verdad hacia fuera, con valentía y coherencia. Es también, y tal vez sobre todo, decirte a ti mismo lo que no quieres escuchar. Atreverte a mirar hacia adentro y entender desde dónde hablas, no sólo qué dices.
Salir del sistema operativo que te instalaron no es fácil. Además de voluntad, requiere tiempo, conversaciones que te desafíen, lecturas que te remuevan por dentro, que te cuestionen lo que piensas; personas que no piensen como tú y a las que escuchar de verdad. No para convencerte de lo contrario a lo que piensas; tampoco para demostrar que se equivocan. Simple y llanamente, para darte cuenta de que lo que considerabas verdadero, lo que habías interiorizado como tu realidad, no era más que una perspectiva. Una entre muchas.
¿Y qué hacemos con esto?
Quizá lo primero sea asumir que nuestra identidad no es un destino, sino un punto de partida en constante evolución. Que lo que somos es el resultado de todo lo que hemos vivido, leído y escuchado, combinado con el esfuerzo consciente de re-examinarlo constantemente.
Y lo segundo es liberarnos de la idea de que la identidad, como símbolo de autenticidad, es un estado que se alcanza una vez y permanece intacto para siempre. No funciona así. La autenticidad es una práctica constante, un compromiso que exige más valentía que certezas, porque porque implica abrirse a descubrir que en algunos temas importantes te han contado un cuento. Y que llevas años repitiéndo ese cuento como si fuera tuyo.
Esto no es una invitación a destruir lo que eres (o tal vez sí, te corresponde a ti decidirlo). Se trata de saber, con cierta humildad intelectual, cómo llegaste a serlo… y cuántas de esas preferencias eliges conservar.
Cuando sabes desde dónde piensas,ya estás pensando mejor. Que es, al fin y al cabo, de lo que va esto de Universo 42.
NOVEDADES
Estrenamos sección web de Universo 42 que explica quiénes somos. Échale un vistazo para entender quiénes son los inconscientes que están detrás de este proyecto y de la agenda de contenidos a continuación :)
AGENDA
La agenda de mayo viene cargada de eventos en Universo 42:
El curso de Pensamiento Crítico de Alicia empieza el 29 de mayo y puedes apuntarte aquí para aprender a pensar mejor.
El primer encuentro online de Universo 42 será el próximo 21 mayo, a las 19:00. Jaime, Alicia, Máximo y Sara se juntarán para abrir el primer melón de U42: ¿qué es la verdad?
Y la siguiente edición del curso de Filosofía como ventaja táctica a cargo de Máximo empieza el próximo 30 de mayo, en Barcelona.
CONTENIDOS RELACIONADOS
Jaime y Alicia charlaron en kaizen sobre diseño, decisiones, impaciencia, identidad y mucho más.
Máximo profundizó en uno de los pilares fundamentales de Universo 42, la parresía, en Honos.
Y Sara aportó otro punto de vista sobre la identidad y la ideología en Notas al Margen.
RECOMENDACIONES
Y para ampliar el horizonte de Universo 42, este mes te recomendamos seguir a Sergio San Juan, que lleva años ayudándonos a aprender y a pensar mejor. No te pierdas su newsletter Aprendizaje Infinito.
Si esta newsletter te ha hecho pensar, ya ha cumplido su función. No dudes en compartirla con alguien que también quiera pensar mejor en este mundo maravillosamente complejo que nos ha tocado.
Mientras tanto, nos vemos en Universo 42




Yo sí creo que nos pertenece la identidad que nos hemos creado. Las enseñanzas, las ideologías, en casa, en el cole, con los amigos, miles de millones de ideas, decisiones con todas sus variables, nuestras y de los que nos precedieron... nos definen, nos identifican. Si no las hubiéramos interiorizado social, ideológica o religiosamente, no habríamos llegado hasta aquí. No creeis que de no ser así, estaríamos redescubriendo el fuego como hace cientos de miles de años una y otra vez, generación tras generación; el día de la marmota. Pero George Bernad Shaw tenía razón y somos una banda de insensatos, pero con identidad. El matiz es que no es el fuego lo que nos identifica, si no lo que hacemos con él, cada uno de una forma peculiar. Al igual que para muchos un diente de león con sus semillas maduras no es más que eso, para mi hija es una flor de soplar. De la misma forma, no son las miles de millones de cosas, ideas o formas que todos conocemos lo que nos identifica, sino cómo las vemos, como las aplicamos. Ahí encaja la "curiosidad" que cada uno adopte para terminar de perfilar más una visión y ver más allá y no todos tenemos la misma curiosidad, ni las mismas inquietudes, personas más rígidas probablemente.
Deberes para toda una vida. Precioso. Necesitamos itinerarios para no perder el camino de la introspección.